El impacto del azar y el hambre en nuestro futuro

¿Habéis pensado alguna vez cómo influyen en nuestro destino el estado de ánimo, el cansancio o el hambre de las personas que están decidiendo directa o indirectamente sobre nuestro futuro?¿Influye el estado de ánimo, el cansancio o el hambre en la objetividad de las personas?¿Hasta qué punto podemos apartarnos de nuestra manera de pensar o de sentir al observar un objeto?

Objetivo (RAE): perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir.

En el libro “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman (Premio Nobel de Economía) aparece un estudio (Proccedings of the National Academy of Sciences) en el que se habla de la influencia del hambre y el cansancio en las decisiones de 8 jueces que pasaron días enteros revisando casos de libertad condicional. Los casos a revisar eran presentados en orden aleatorio y los jueces emplearon una media de 6 minutos en cada caso. Denegaron el 65 % y aprobaron el 35 % de las peticiones de libertad condicional. Se registró el tiempo exacto de cada decisión, así como el tiempo que emplearon los jueces en las 3 pausas que tenían para comer (desayuno, almuerzo y merienda). Los autores del estudio relacionaron la proporción de peticiones aprobadas con el tiempo transcurrido desde el último descanso. La proporción alcanzaba un pico después de cada comida, cuando alrededor del 65 % de las peticiones eran concedidas. Desde unas 2 horas antes de cada comida las aprobaciones de los jueces descendían uniformemente, hasta el punto en el que prácticamente denegaban todas las peticiones justo antes de la comida.

El estudio muestra cómo influye el cansancio y el hambre en las decisiones de los jueces, que tienden a tomar la decisión más fácil y común cuando están más cansados o hambrientos: denegar peticiones de libertad condicional.

Que el azar haga que nuestro futuro se decida justo antes de cada comida sólo cuando la decisión más fácil y común sea positiva para nosotros…

¡Suerte!

 

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El impacto del azar y el hambre en nuestro futuro

A los héroes de verdad

Mientras nos convertirnos en grandes héroes debemos preguntarnos: ¿qué podemos hacer cada día para ser un pequeño héroe? Hay que pensar en qué se puede hacer para hacer sentir especiales a los demás… 

Los héroes de verdad no tienen superpoderes. Los héroes reales son gente corriente, como tú o como yo. Lo único que les distingue es su coraje, compasión, dignidad e integridad cuando se ven confrontados por una situación injusta, abusiva o crudamente criminal. Entonces son activos y creen verdaderamente en su propio sentido de lo que está bien y es correcto. Lo creen hasta el punto de sacrificarlo todo, de arriesgar la vida si hace falta, o su posición, su carrera o la aceptación de los demás.

No son egocéntricos, son sociocéntricos.

El sendero del héroe está plagado de innumerables pruebas. Las más duras, superar sus temores y miedos cuando se enfrentan con la masa, porque esta se mueve por miedo, inercia y obediencia ciega. Y es que la autoridad no es necesariamente sinónimo de sabiduría, no lo olvidemos. Sin embargo el del héroe no es un mero acto de rebeldía. Su reacción al ayudar a alguien va unida a un profundo sentido de la responsabilidad. No busca el interés, que lo compensen, ensalcen o hablen de él. Para estas personas su acción no es más que el resultado de lo que es lógico  y normal. Es sencillamente lo que todos deberíamos hacer.

Al final del camino la ganancia del héroe es haber mantenido pura su alma, y haberse convertido en un auténtico individuo.

Recuerda que tú también llevas un héroe dentro, esperando salir si alguna vez es necesario.

 

(Transcripción adaptada de Redes.)

A los héroes de verdad

La solución está en un paquete de folios y un boli Bic

Sé lo bueno que es, por mi propia experiencia. Es una sensación, difícil de explicar con palabras, de paz interior. Mi mejor amigo: Ícaro debe saberlo bien porque su blog se llama “Para quedarme en paz”. A los que, por distintos motivos, no solemos expresar lo que sentimos (como tú y como yo) o simplemente no tenemos la oportunidad de hacerlo en el momento y lugar “adecuados”, al sentarnos, tranquilos o no, delante del folio en blanco expresamos con mayor precisión lo que pensamos, y más importante, lo que sentimos.

Te recomiendo con vehemencia que algún día (si es hoy mejor) te compres un paquete de folios y un boli Bic, te sientes en un lugar tranquilo y escribas unas cartas para enviárselas (aunque no se las envíes) a tus abuelos, a tus padres, a tus hermanos, a tus amigos, a tus compañeros del trabajo, a aquel profesor… diciéndoles lo que sientes, lo bueno que te han aportado en tu vida, lo que no te gusta de ellos, lo que admiras en ellos, todo lo que los quieres…

Y escríbete una carta a ti mismo.

Por cierto, ya que estás escribe cómo vas a solucionar los problemas que tienes tu (no los problemas que tiene el mundo), sean del tipo que sea, y cuando. ¿No tienes ningún problema? Me alegro pero no te creo. ¿No tienen solución? Hasta que no te pases el tiempo suficiente (el que sea necesario) delante de un folio en blanco con tu boli Bic en la mano no te contestes a esta pregunta. Sé sincero contigo mismo.

Vivimos en un mundo cada vez más saturado de información. Recibimos demasiados mensajes a través de distintos canales. ¿Cuánto tiempo te dedicas a escucharte o escribirte algo a ti mismo? ¿Cuánto tiempo dedicas a escribir alguna solución a alguno de tus problemas? ¿Es más importante lo que pasa ahí afuera que lo que pasa ahí adentro?

Sí, ve y hazte con un paquete de folios (de 100 o de 500) y un boli Bic y ponte a escribir. Te garantizo que es lo mejor que puedes que tienes que hacer, al menos para quedarte en paz y por tu felicidad.

Un millón de abrazos.

Juanmi.

La solución está en un paquete de folios y un boli Bic

Sobre mis objetivos

Me decidí a escribir mis objetivos tras unas jornadas en las que el gran Juan Planes hizo un cambio en mi vida en julio de 2012. Tras aquellas jornadas leí un artículo en el que se demostraba científicamente (investigación neurológica) el impacto positivo de plasmar por escrito los objetivos en la vida de cara a hacerlos realidad. Aunque ya hacía tiempo que había escuchado decir a gente a las que le van bien las cosas en la vida que ellos lo hacían. Tras leer ese artículo, justo al finalizar las jornadas de Juan Planes, escribí mis objetivos en ese mismo momento. Sabía que si no lo hacía entonces, no lo haría seguramente en mucho tiempo (o quien sabe si  nunca).

Desde que escribí mis objetivos por primera vez en julio de 2012, tengo que reconocer (ya por experiencia propia) lo útil que ha sido y esta siendo tener una especie de guía escrita sobre lo que quiero en mi vida, por qué lo quiero, con quién lo quiero hacer y compartir, cómo lo voy a conseguir y cuando. Sí, yo también tenía todo esto en mi cabeza antes de escribirlo y os digo que no es lo mismo, ni de lejos.

Suelo compartir mis objetivos muy a menudo con mi familia y mis amigos, pero este año he ido un paso más allá y los he publicado (2 de enero de 2014) en mi perfil de Facebook, para reforzar, si cabe, el compromiso más importante que es conmigo mismo. Además, cada dos meses haré público el seguimiento de mis objetivos anuales.

Todos los domingos los releo y al principio de mes hago seguimiento y añado (nunca quito, a menos que ya lo haya conseguido) nuevos objetivos si merecen la pena.

Una gran persona, cercana, a la que le tengo mucha admiración y cariño, me dijo que él se graba todos sus objetivos en el móvil en diferentes archivos de audio (semanales, mensuales y anuales) y los escucha mientras hace running o mientras se prepara el desayuno, cada día. Lo empecé a hacer y lo recomiendo.

Quería compartir esto por si os sirve, sobre todo a los que me conocéis y veis con satisfacción como estoy cumpliendo lo que me propongo para lograr cumplir mis sueños.

Un millón de abrazos.

Juanmi.

Sobre mis objetivos

¿Por qué “no vemos” las oportunidades que pasan por delante de nosotros?

Bueno, antes de nada ¿qué es la realidad? Podría decirse que es todo aquello que existe, independientemente de que lo podamos percibir o no. Y ¿qué es la percepción? Es lo que nos llega a cada uno de nosotros a través de nuestros sentidos. Lo que podemos sentir de la realidad. (Por ejemplo: un silbato para perros es real. El sonido que produce es real. Pero nuestro oído no lo percibe. Hay una parte de la realidad que nos perdemos, que no podemos percibir por alguno de nuestros sentidos).

¿Qué ocurre con lo que sí podemos percibir de la realidad? Pues que nuestro cerebro “lo filtra” para nosotros. Es imposible analizarlo todo. Incluso si nuestro cerebro quisiera comprenderlo todo no podría. Hay pues en el cerebro un filtro, llamado técnicamente Sistema Reticular Activador Ascendente, que se encarga de procesar todo lo que perciben nuestros sentidos sobre nuestro entorno. Aquello en lo que nosotros, consciente o inconscientemente, ponemos nuestra atención (o foco).

Un ejemplo típico de “filtro” o “foco” sería cuando te vas a comprar un coche: el nuevo Seat León en color negro. A partir de ahí tú y tu amigo veis muchos Seat León negros por la calle. Otro ejemplo de filtro sería cuando escuchas noticias sobre una epidemia de gripe A, prevención del contagio de dicha gripe, etc. Parece que entonces hubiera más gente que de costumbre tosiendo a tu alrededor a pesar de ser el mismo recorrido de siempre, la misma hora de coger el bus de siempre, e incluso las mismas personas de siempre… Esto es porque pones el foco en algo en lo que antes no lo hacías, aunque igualmente estaba allí.

¿Se puede entrenar la mente para conseguir lo que queremos con todas nuestras fuerzas en la vida? Y lo que es más importante ¿se puede entrenar a nuestra mente para ser más felices? La ciencia ha demostrado que Sí. ¿Cómo? Sólo es cuestión de cambiar el “filtro”. Cuando seas capaz de hacerlo cambiará “tu” realidad.

A menudo es nuestro cerebro el que nos pone los límites de lo que es posible o imposible acerca de la realidad. Es entonces cuando nuestro cuerpo responde de acuerdo a esa orden del cerebro “viendo” (y sintiendo incluso) oportunidades o problemas.

¿Qué ocurre cuando pienso que sí puedo? Si me concentro en que puedo, imagino cómo lo podría hacer, y siento cómo me sentiría si lo consiguiese, estoy cambiando mi “filtro” y llegaré a conseguir ciertas cosas que no hubiera logrado hasta ahora. Ojo, no puedes conseguir todo lo que visualices (eso está claro), pero sí puedes ir cambiando esas ideas autolimitantes de tu “filtro” y acceder a esa otra realidad (que siempre ha estado ahí) con muchísimas más posibilidades.

En momentos de estrés, como puede ser un examen, una mente poco entrenada se queda en blanco. Y se ha demostrado que sometida a mucho estrés, esa misma mente, puede llegar a “borrar” completamente cierta información.

Para empezar a cambiar el filtro, lo primero que tienes que hacer es entrenarte para tener la mente serena. Para ello, respira profundamente, inspirando y espirando (el doble de lento de lo que inspiras) muy tranquilamente, concentrándote únicamente en tu respiración durante veinte minutos. Luego visualiza cómo quieres que sea tu realidad y siente en tu cuerpo cómo te sentirías si esa realidad ya estuviera sucediendo.

Que hagamos que las cosas sucedan solo depende de nosotros. Las oportunidades nos pasan contínuamente por delante, pero de nosotros (bueno, de nuestro “filtro”) depende verlas o no.

Un millón de abrazos.

Juanmi.

 

¿Por qué “no vemos” las oportunidades que pasan por delante de nosotros?

Sois personas con suerte, pero aún no lo sabéis…

Como cada cierto tiempo, de nuevo me vuelven a decir que soy un tío con suerte.

Yo siempre suelto una sonrisilla y respondo que no creo en la suerte. Bueno, al menos no creo en que las cosas ocurran por suerte. Lo más parecido a esa suerte de la que me hablan sería lo que yo llamo “pequeñas casualidades” de la vida, que son muy insignificantes pero que sí, estoy de acuerdo en que tienen que darse para que las cosas sean como son y no de otra forma (peor o mejor). Pero yo no me voy a centrar en ese 0,1% que representa esa “pequeña casualidad” para que las cosas ocurran (y que sí, de acuerdo, si no existiera esa “pequeña casualidad” las cosas no serían como son ahora) me centraré en el otro 99,9% que hace que las cosas ocurran: visualizo lo que quiero en mi vida, trabajo muy duro para conseguirlo, con una sonrisa y ayudando siempre a los demás. Me centro siempre en la solución y no en el problema, sin quejarme. Hago cosas en lugar de hablar de las cosas que haría si… Prefiero que mis acciones hablen por mí (la verdad es que no me expreso muy bien). Suelto una sonrisilla cuando la gente se sorprende de las cosas que consigo, mientras me dicen: Juanmi, eres un tío con suerte.

De Alicia en el país de las Maravillas:

– ¿Te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?, preguntó Alicia.

– Eso depende en gran medida de adónde quieres ir… respondió el gato.

– ¡No me importa mucho adónde…! Dijo Alicia.

– Entonces, da igual el camino. ¡Cualquiera que tomes está bien! Dijo el gato.

Juanmi eso está muy bien, pero ¿cómo lo hago?

Vale, sólo te diré las cosas que yo he hecho y que se basan en mi propia experiencia y en lo que luego he leído:

Primero, siéntate delante de un papel en blanco durante el tiempo que haga falta, sólo y sin ruido (ni externo ni interno). No me creo que no puedas tener un momento de paz en tu vida. Y si verdaderamente no tienes ese lugar, vete a una puta biblioteca pública y métete en el lugar más silencioso (ponte unos tapones también) y solitario, mirando hacia la pared ¡y apaga el móvil! Luego, lo más difícil será que “apagues” tu ruido mental. Pero para eso también te doy un consejo: cierra los ojos y concéntrate en tu respiración (“no te rayes” por los que están en la biblioteca, son más frikis que tu) de forma que inspires lentamente y espires el doble de lento de lo que estás inspirando. Respira así durante un buen rato, hasta que estés tranquilo, y concéntrate única y exclusivamente en tu respiración, olvida lo demás.

Segundo, abre los ojos cuando estés más tranquilo y escribe la respuesta a estas preguntas:

¿Qué diez cosas son las que más me gustan hacer, sé que soy bueno haciendo o me han dicho que soy bueno haciendo?¿qué diez cosas son las que menos me gustan hacer, sé que no soy bueno haciendo o me han dicho que no soy bueno haciendo?

¿Cuál es mi sueño o cual me gustaría que fuese mi sueño? (da igual lo loco que sea ese sueño).

¿Qué sitio nuevo voy a visitar este año? ¿con quien?

¿En qué me gustaría trabajar? (Imagina que sale el genio de la lámpara maravillosa y te dice: tengo todos los trabajos del mundo para que elijas uno. En todos se gana 1000 euros al mes para siempre).

De mis 1000 euros al mes ¿a qué tres personas le daría 100 euros cada mes? (Lo vas a tener que hacer, así que piénsatelo bien).

¿Qué me gustaría estar haciendo dentro de 5 años? Describe cómo será tu vida entonces ¿Y dentro de 10? Describe cómo será tu vida entonces ¿Y dentro de 20? Describe cómo será tu vida entonces (Imagina y ¡Contesta!).

¿Estoy siendo la mejor persona que puedo ser? (No me digas que la vida te ha tratado mal porque a ti no te han metido en un campo de concentración nazi y han matado a tus seres queridos como a Viktor Frankl, ni tampoco has estado 27 años preso en una minúscula celda como Nelson Mandela, ni te has quedado sordo y ciego de repente como Helen Keller… vale a mí tampoco me han pasado estas cosas… pero contesta a la pregunta).

¿Eres capaz de estar a solas y disfrutar de tu propia compañía? ¿Tu mente es buena contigo mismo? ¿y con los demás? No respondas si no quieres pero ya sabes bien la respuesta.

¿Cómo quieres que te recuerden cuando hayan pasado unos meses de tu muerte? (si no te has parado a pensarlo aún ya estás tardando porque no sabes qué día será el que ya no puedas hacer nada más y sólo quedará lo que hayas hecho hasta entonces).

Las típicas excusas para no ponerte a escribir las respuestas a estas preguntas son: me parece absurdo, no tengo tiempo, venga contesto en voz alta pero no lo escribo, todo esto yo lo tengo en mi cabeza, ya lo haré, etc. pero la verdad es que no lo haces porque nunca te lo has planteado o por dejadez, miedo, vergüenza o culpa.

Después de contestar a estas preguntas en ese folio en blanco te sentirás muchísimo mejor. Y de verdad es importante que lo escribas, ya no solo por las personas que te rodean sino, y sobre todo, por ti mismo.

Tercero, respira hondo, cierra otra vez los ojos e imagínate cómo vas a sentirte en la vida que quieres. Abre los ojos y escribe los primeros objetivos y ponte metas que tienes que conseguir para llegar donde quieres llegar, con fechas. Empieza por objetivos para este año.

Cuarto, comprométete contigo mismo, y comparte periódicamente tus sueños y tus metas.

Quinto, trabaja duro pero alegremente para cumplir tus objetivos y… ¡falla!, pero no te falles a ti mismo. Esto significa que si algo te sale mal, que no sea porque no lo hayas dado todo. Y me refiero a todo lo que puedes hacer tu. Ni te imaginas las posibilidades que hay de resolver un problema. Piensa en formas distintas de resolver las situaciones. Y si vuelves a fallar, aprende cosas que no habías aprendido antes, e inténtalo de nuevo.

Estas simples cositas que te digo (que todo el mundo puede hacer…) en realidad lo son todo para ser personas con suerte. Si no lo haces pronto, se te olvidará hacerlo. Y si lo dejas para la semana que viene, alomejor pasan diez años cuando te acuerdes… ¿Cual es tu excusa? ¡SUERTE!

Un millón de abrazos.

Juanmi.

Sois personas con suerte, pero aún no lo sabéis…

D.E.P Paco

La muerte no es nada, no cuenta.

Nada ha pasado.

 

Todo permanece exactamente como era.

Nosotros somos nosotros, y tú eres tú,

y la antigua vida que vivimos juntos está intacta,

inalterada.

Todo lo que fuimos el uno para el otro, todavía lo somos.

 

Te llamaremos con tu nombre familiar de siempre.

Hablaremos de tí en la forma sencilla y afectuosa con que solíamos hablar.

No cambiaremos el tono de voz,

no adoptaremos un aire melancólico.

Reiremos, como hacíamos siempre

ante las pequeñas bromas que tanto nos gustaban cuando estábamos juntos.

 

Viviremos, sonreiremos, pensaremos en tí.

Tu nombre será la palabra cercana que siempre era.

Lo pronunciaremos sin sombra de tristeza

porque la vida conserva todo el sentido que tuvo siempre.

 

Todo está bien, aquí. Descansa en paz.

Hasta siempre amigo.

 

 

(*) texto adaptado de Scott-Holland.

D.E.P Paco